viernes, 3 de junio de 2011

Segundo dia de la novena a San Bernabé

(† s. I)
    Pocas son, relativamente, las noticias que nos ha conservado la historia de este apóstol de Jesucristo, procedente de la diáspora e incorporado tempranamente al número de los que fueron los pilares de la Iglesia primitiva. Nada sabemos de los años de su infancia, que pudo haber pasado en Chipre o en Jerusalén, ni del tiempo en que entró a formar parte de la comunidad cristiana. San Clemente de Alejandría y Orígenes creen que la conversión del levita José —llamado más tarde Bernabé por los apóstoles— fue en vida de Jesucristo, siendo del número de sus setenta y dos discípulos. Con todo, otros Santos Padres y autores antiguos y modernos opinan que Bernabé se convirtió en discípulo de Cristo en los días que siguieron inmediatamente a la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, en la festividad de Pentecostés.

 
      Reunidos los apóstoles y sus inmediatos colaboradores en el Santo Cenáculo, descendió sobre ellos el Espíritu Santo, tal como Jesucristo se lo había profetizado en vísperas de su pasión y muerte. La acción del Espíritu se dio a conocer por un conjunto de prodigios que anunciaron su venida y dejaron constancia de la profunda transformación operada en los apóstoles. "Hombres religiosos de toda nación de las que están debajo del cielo" (Hechos de los apóstoles. 2,3), que habían ido en peregrinación a Jerusalén, quedaron pasmados al oír a los apóstoles hablar cada uno en su propia lengua. Algunos se mofaron de aquella súbita transformación, achacando al vino lo que era obra divina; otros, en cambio, intrigados, se preguntaban: "¿Qué querrá ser esto?" (Hechos. 2,12). San Pedro tomó pie de la interpretación torcida que se daba al hecho para señalar la verdadera naturaleza del milagro que se había obrado, logrando una conversión en masa. Entre los espectadores de aquel milagro se contaba muy probablemente Bernabé, de familia levítica, originario de Chipre y radicado de tiempo en Jerusalén, quien, tocado por la gracia, abrazó el cristianismo y se convirtió muy pronto en íntimo colaborador de los apóstoles.

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